Descubriendo la vida de a tres

¿Cómo ser un marido y padre amoroso sin perder el buen humor en el intento?

Descubriendo la vida de a tres

Uno de los mayores aprendizajes en esta etapa de tu vida no tiene nada que ver con pañales que van y vienen, horarios extraños, comidas a destiempo, descansos entrecortados. Uno de los grandes desafíos, en realidad, es cómo ser un marido y padre amoroso y real sin perder el buen humor en el intento. Lo mismo podría decirse de tu pareja, pero ella estará tan enredada en su nueva vida cotidiana que quizás ni lo note. Por eso puede resultar esencial que estés atento a este aspecto.

Pequeños grandes cambios

Las transformaciones, aunque deliciosas, en este momento son abruptas, y lo vas notando en esas pequeñas cosas que antes te parecían tan naturales que ni siquiera las tomabas en cuenta. Si antes los domingos dormían abrazados hasta el mediodía sin ningún problema, ahora probablemente estén en cama al mediodía, pero por haberse despertado de a ratos para calmar el llanto del bebé, o simplemente por ganas de ver un amanecer con él. Si las cenas con amigos eran parte de sus programas habituales, a menos que ellos también estén dando estos primeros pasos como familia, ahora quizás hasta tengan que programar un régimen de visitas, o aprender que una conversación telefónica, por breve que sea, puede convertirse en una misión complicada cuando el bebé reclama. Todos estos re acomodamientos, es lógico, pueden generar situaciones de stress, inclusive cuando ustedes no lo registren de manera clara. Por eso es fundamental que puedas vivir estas pequeñas escenas como lo que son: situaciones nuevas de una vida que estás aprendiendo a descubrir con tu pareja y tu bebé. Cuando menos te lo esperes, las cosas serán distintas: disfruta estos momentos con buen humor, traten de reírse juntos de momentos que, aunque en principio puedan parecer difíciles, no son más que instantes para disfrutar y conocerse como familia.

Vuelta al trabajo

Como te reintegrarás a tu trabajo antes que tu mujer, te resultará más sencillo no tener la cabeza completamente tomada por temas vinculados al bebé. Pero debes tener en cuenta que ella vive con él prácticamente todo el día, y que por eso es natural que en ocasiones pueda sentirse abrumada. Por ejemplo, puedes hacer lo siguiente:

• Ayúdala a pensar también en otras cosas.
• Propón otros temas de conversación.
• Genera momentos de descanso en los que la presencia de tu hijito sea una compañía cercana y adorable pero no el centro de lo que ustedes hagan o digan. Así, poco a poco, irás creando una cotidianidad confortable y contenedora para ti y también para tu mujer, y tu bebé irá descubriendo otros estados de ánimo y otras voces de su papá y su mamá.
• De ser posible, cuando el bebé ya sea un poquito más grande, asegúrate de que alguien esté disponible para cuidarlo aunque sea un rato, piensa en un programa que tú y ella puedan disfrutar como pareja, e invítala a salir. No es necesario que sea la gran salida:
• Salgan a caminar por lugares que recorrían antes de la llegada del bebé, quizás ir al cine, hacerse una escapada a un bar que les guste, esas pequeñas cosas son más que suficientes y encantadoras para ir encontrando momentos que disfruten como pareja.
• Busca momentos de tranquilidad para que tú y tu mujer puedan conversar con la cabeza despejada y acordar aspectos que sientan importantes para la educación y el cuidado del bebé. Nada como la falta de diálogo para que las interferencias y opiniones de familiares y amigos, por bien intencionadas que sean, puedan generar molestias o intervenciones no deseadas. Si ustedes dos tienen en claro qué quieren y qué no, les resultará más sencillo a ambos pasar por alto o tomar consejos y palabras de otras personas, y evitarán roces y conflictos innecesarios.

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