Semana 23: ¡A jugar!

Tu pequeño sigue creciendo, y cada día disfruta más de los juegos y del mundo que lo rodea… ¡es un pequeño explorador!

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Tiempo de juegos

Hay muchos juegos simples que un bebé de esta edad disfruta muchísimo y que además lo ayudan a crecer sano, a aprender a hablar y caminar. Las escondidas es un clásico: cubrí algún objeto con una remera o una manta, córrela y descórrela, hasta que tu bebé haga la prueba. También nombrar y señalar las cosas, por ejemplo, la “mano” haciendo el gesto del saludo o su pie. Tu bebé identificará cada cosa por repetición. Puedes también poner cubos en una caja, sacando de a uno, hasta que él se anime a sacarlos y ponerlos, o bien apilarlos al lado.

Todos estos juegos simples de repetición y estimulación física pueden realizarse en el piso así pronto empezará a gatear. Ese es su pequeño mundo, que puedes compartir sentándote con él. Sobre una frazada o una alfombra, con o sin almohadas, desplegando sus objetos favoritos y preparándote a disfrutar con él.

Los amigos y familiares pueden participar de estas ceremonias de juegos, de la lectura y los paseos. Es muy provechoso para el bebé que esté rodeado de gente que se preocupe por él, más allá de la mamá y el papá. Lo ayuda a llevarse bien con otras personas, con distintos ojos, manos y tono de voz, aprendizaje valioso para el resto de su vida. Si se siente protegido por el cariño, las risas y los aplausos de sus allegados el pequeño logrará mayor seguridad para enfrentar su mundo cada vez más grande.

A pesar de la diversión de los juegos, no te olvides de dejarlo descansar para no sobre estimularlo. Es importante que tu bebé tenga un rincón tranquilo de la casa para aliviarse del trajín del día, sin ruidos de gente, televisión o música. Algunos bebés se cansan más rápido que otros. Obsérvalo: seguramente te va a expresar que ya tuvo suficiente.

El pequeño explorador

Es necesario preparar la casa para el pequeño explorador. Los bebés todavía no reconocen qué es peligroso y muchos de los peores accidentes ocurren en las casas. En primer lugar, no debe haber a su alcance escaleras, balcones, chimeneas, piscinas, enchufes, ventanas, puertas, baños o corrientes de agua ni cuchillos, remedios, productos de limpieza o perfumería. Algunas plantas son peligrosas si decide llevarse las hojas a la boca.

Lo mejor es crear “rincones seguros” para que ambos estén tranquilos, sin macetas ni esos adornos del living, que te gustan tanto, pero que van a tener que pasar una temporada en cajones.

También hay que estar atentos a los objetos que puede tomar del piso; lo mejor es que no tenga nada cerca. Es necesario retarlo cuando se acerque a “zonas prohibidas” o toque lo que no debe. A largo plazo entenderá que no puede hacerlo, aunque sea muy inquieto.

Lo fundamental para la seguridad de tu bebé es tu ojo alerta. No dejes de vigilarlo un minuto, sobre todo al final del día cuando estás cansada, cuando llegas del supermercado, cuando hay visitas o si hay alguien enfermo en la casa.

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