Semana 3: Calmando al bebé

El bebé crece día a día, se hace más fuerte y desarrolla lentamente los músculos de su cuerpo. Y también reclama más atención y tiempo.

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Van a notar que está alerta y despierto durante más tiempo, ¡aunque de a ratos les parezca que lo único que hace en todo el día es comer y dormir! De a poco descubre el mundo que lo rodea (aunque todavía ve en blanco y negro y sólo oscuros y claros); te reconoce porque mejora su olfato y reconoce el sonido de la voz, sobre todo la de mamá. En breve comenzará a sonreír y a emitir sus primeros murmullos. El pediatra Este es el momento de la primera visita al doctor para un chequeo general. Es sólo una visita de rutina para confirmar que tu pequeño está bien y crece normalmente. El médico lo pesa, mide su altura y la circunferencia de su cabeza. También va a sentir los latidos del corazón y su respiración y palpar su estómago para detectar si tiene algún bulto anormal. Le dará la vacuna contra la Hepatitis B si todavía no la recibió. No dejen de consultarle cualquier duda que tengan sobre el desarrollo del bebé si hay algo que el médico pediatra no chequeó. Los benditos cólicos En realidad, la principal dificultad que van a enfrentar en esta semana son los cólicos, que con distinta intensidad afectan a muchos bebés. Como ya mencionamos, el llanto es el medio por el cual los bebés se expresan. Pero algunos lloran desconsoladamente durante horas y no paran; nada los consuela y les va a romper el corazón escucharlos llorar sin saber cómo detener su desdicha. Si no existe ninguna causa médica como una hernia o una infección, lo más probable es que se trate de cólicos. Algunos especialistas aseguran que todos los bebés pasan por esta etapa con diferencias de grado; otros que sólo un 15/20% tiene cólicos. No se sabe a ciencia cierta por qué aparecen. Algunos los motivos que esgrimen los especialistas, son los siguientes: • Inmadurez del sistema digestivo • Saturación sensorial ante la gran cantidad de sonidos e imágenes nuevas • Reflujo • Problemas en el amamantamiento ¿Qué pueden hacer entonces si ya durmió bien, lo cambiaron, le dieron de comer, lo abrigaron y dieron un paseo por la casa? Pueden tratar de acompañarlo y confortarlo un poco, masajearle la pancita, mecerlo o cantarle. Van a tener que armarse de paciencia para resistir, ya que es un proceso muy frustrante y que genera temor en los padres. Además, si la gente que lo rodea está frustrada y angustiada, los bebés lloran más, círculo vicioso nada agradable. No se olviden de descansar y juntar energía para acompañarlo. Traten de conseguir algo de ayuda, para poder tomarse unas “pausas” de tu bebé. Pero no se preocupen demasiado: los cólicos desaparecen como aparecieron, no hay complicaciones futuras y no afectan en nada su crecimiento normal.

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