Preguntas sobre el cuidado del recién nacido

Los que somos padres, sobre todo, aquellos papás primerizos, siempre tendremos miles de interrogantes acerca de cómo cuidar a nuestro bebé, cómo saber qué es lo que quiere, cuando le gusta o disgusta algo, etc. En este artículo mencionaré las 10 preguntas que más me hacen los papás sobre los cuidados del recién nacido. Es posible que al inicio nos sintamos un poco abrumados e inclusive ansiosos, pero poco a poco iremos entendiendo los requerimientos de nuestro hijo y es él quién nos proporcionará esa información valiosa e importante.

En caso de que tu bebé haya estado ansioso por conocerte y haya nacido antes de tiempo te recomendamos leer sobre los cuidados del bebé prematuro en casa en nuestro artículo Cuidados para un bebé canguro cuando está en casa.

Cuidados del recién nacido

Ver al bebé tan pequeñito e indefenso puede provocar inseguridad y dudas frecuentes sobre qué necesita un recién nacido y en general sobre cómo cuidar un bebé cuando por fin está en casa. A continuación, encontrarás una lista con los principales cuidados neonatales que debes tener en cuenta, sin embargo, te aseguro que solo el tiempo te harán una mamá o un papá experto en el tema.

1.  ¿Cómo interpretar el llanto del bebé?

El llanto es la forma de nuestro bebé de comunicarnos algo. Cuando es un llanto de hambre suele ser corto y de tonalidad baja, sube y baja. Un llanto que nos indica que está molesto tiende a ser más borrascoso. Un llanto de dolor o sufrimiento suele ser aparecer bruscamente y en forma de chillido, de tono alto y prolongado, seguido de una pausa extendida para finalmente terminar en gemido. El llanto de “no me molesten” es semejante al de hambre. Poco a poco irás afinando tu oído para reconocer las tonalidades de llanto de tu bebé. Ojo, no todo llanto como ves es sinónimo de hambre.

Te recomiendo que respondas rápido al llanto de tu bebé sobre todo los primeros meses. No soy de la idea de dejarlos llorar sin prestarle atención, no es posible malcriar a un bebé a esas edades. Existe un llanto inconsolable que hagas lo que hagas no surtirá efecto y este desesperará a los padres; la explicación más común es que tienen un “acúmulo de energía” y que ese llanto ayuda a “descargarlo” para luego dormir plácidamente. Por sobre todas las cosas nunca pierdas los papeles si tu bebé llora. No tomar el llanto en forma personal, no es porque seas mala madre o padre, todos los bebés lloran y muchas veces sin causa aparente. Un recién nacido puede llorar entre 1 y 4 horas por día. Siempre, paciencia.

2.  Baño del recién nacido

Éste es un tema controversial, tanto en el ámbito familiar como en las recomendaciones de cada pediatra. Recuerdo que venía manejando de la clínica con mi esposa puérpera (periodo luego del parto) y nuestra hija mayor recién nacida (tenía 2 días de vida) en el carro se hizo popó, embarrándose hasta el cuello, así que llegamos a nuestro hogar y la sumergimos inmediatamente en la tina, no siguiendo las recomendaciones que a veces se hacen de hacerle los famosos baños de esponja hasta que caiga el cordón umbilical (que cae alrededor de 1 ó 2 semanas). Lo que les quiero transmitir, es que depende de ustedes, como se sientan más seguros de bañar a sus recién nacidos. Ya sea con baños de esponja o sumergirlos en la tina con los cuidados necesarios.

Ahora, ¿cuántas veces al día o a la semana podemos bañarlos? Te diría, que las que tú gustes. Un baño durante el día es higiénico con jabón y champú, eso sí nunca restregando absolutamente en toda la piel sino en aquellas partes más expuestas a la suciedad y al sudor, como glúteos, genitales, pliegues. Usando un jabón neutro y sin perfumes. Quizás un segundo baño sea por las noches, pero solamente relajante, sin necesidad de usar jabón ni champú. Cuando lo seques, usa toallas muy suaves y con toques. Nunca lo bañes con afán, tómate tu tiempo, la estimulación táctil mediante masajes ayudará al desarrollo cerebral. Es así como el baño es un factor clave que necesita un bebé recién nacido.

3.  Cortar las uñas del bebé

Algunos padres tienen miedo de recortar las uñas de sus bebés, pero debes hacerlo ya que pueden arañarse ellos o a otras personas. Las puedes recortar con cortadores de uñas para bebés o con una lima suave. Con respecto a la frecuencia, recomendamos unas dos veces por semana, ya que éstas crecen rápidamente y de preferencia hazlo cuando estén dormidos. Las uñas del pie crecen más lentamente así que podrás recortarlas de una o dos veces por mes. No uses tus dientes para cortarle las uñas a tu bebé ya que podrías ocasionar infecciones. Si notas que en la piel que rodea a la uña está roja, caliente, le duele al tocarle el dedo y sale pus, debes acudir a su pediatra ya que se trata de una infección.

4.  Escogiendo la ropa para un recién nacido

Siempre les digo a los papás que su bebé no tiene porqué sudar, si sudan es porque están con exceso de abrigo. A veces veo a los padres que vienen a la consulta muy frescos, en manga corta y shorts y a su pobre bebé envuelto en un sinnúmero de ropas y el niño transpirando.

Viste a tu hijo con la ropa necesaria, como tú estás vestido. Usa ropa de preferencia de algodón 100%, suave y flexible, nada ajustado, con cremalleras o broches a presión en la parte delantera y no en la espalda. Uno de los cuidados del bebé respecto a la ropa es que no tenga cintas o cordones para evitar posibles maltratos accidentales.

5.  A la hora de dormir

La posición recomendada mundialmente para acostar a tu bebé es la de boca arriba ya sea para la siesta o por las noches, esto disminuye las probabilidades de muerte súbita de lactante, por eso es uno de los cuidados neonatales en los que más enfatizo. Si lo quieres poner boca abajo, siempre con tú supervisión y en una superficie lo más lisa posible. Los bebés con reflujo gastroesofágico también deben ser acostados boca arriba. Desde 1992 que la Academia Americana de Pediatría hizo la recomendación de que los bebés duerman boca arriba se ha disminuido en un 50% el índice anual de muerte súbita del lactante.

6.  Eructos

Esta es una preocupación muy frecuente en los papás y es: “tengo que botarle el chanchito a mi hijo” y te diré que, depende de la alimentación del recién nacido, pues a veces los bebés que toman leche materna no deglutan tanto aire como sí lo hacen aquellos que toman biberón. Entonces el solo hecho de cambiarlos de posición de un seno al otro es suficiente para que eructen. Pero si está intranquilo o malhumorado, te recomiendo que detengas el amamantamiento, lo hagas eructar y continúes ya que al estar irritado deglutirá más aire y eso aumentará aún más su molestia y quizás regurgite. En los bebés que toman biberón se recomienda cada 2 ó 3 onzas hacerlos eructar.

7.  Hipo

Te diré que el hipo es normal y muy frecuente, éste se produce por espasmos del diafragma (músculo que separa los pulmones del estómago), el movimiento descontrolado del diafragma hace que los pulmones expulsen de forma brusca el aire. El hipo molesta más a los papás que a los propios bebés. Entonces si tiene hipo y está comiendo, te recomiendo parar la alimentación y hacerlo eructar. Si en 5 ó 10 minutos no cedió, reinicia la alimentación por unos minutos y verás que con esto normalmente parará el hipo. Si tu bebé tiene hipo regularmente, intenta alimentarlo cuando esté tranquilo y no esperar a que esté demasiado hambriento.

8.  Cólicos en bebés

Este tema es uno de los que más genera dudas dentro de los cuidados del recién nacido y es motivo de consulta pediátrica tanto ambulatoria como por emergencia. El cólico del lactante lo describimos como aquel bebé irritable, incómodo o con llanto inconsolable, presenta extensión de las piernas, llevándolas hacia arriba y atrás, contracción de los puños, gesticulaciones, enrojecimiento de la cara, balonamiento abdominal y expulsión de flatos. Episodios que duran más de tres horas por día, más de tres días a la semana y se dan entre la segunda y tercera semana de vida, para disminuir entre el cuarto o quinto mes. Algunas explicaciones de éstos serían: Aerofagia excesiva, deficiencia en la digestión de carbohidratos, fermentación bacteriana en el colon, tabaquismo (los bebés como fumadores pasivos), ansiedad de los padres o alergia a proteína de leche de vaca.

Para disminuir los cólicos de los bebés recomiendo:

-  Si estás dando de lactar, procura eliminar los lácteos y derivados de tu dieta, así como la cafeína, cebolla, repollo y otros alimentos potencialmente irritantes. Quizás, si tu bebé recibe fórmula, podrías cambiarla a una con proteínas hidrolizadas, para eso debes consultar con tu pediatra.

-  No alimentes en exceso a tu bebé, recuerda que no todo lo que es llanto significa hambre, espera entre 2 y 3 horas para alimentarlo.

-  Saca a tu bebé a pasear, quizás sea mejor que tú mismo lo cargues o lo paseés con ayuda de un arnés para que sienta el calor corporal. El movimiento y tu contacto lo tranquilizará.

-  Ofrécele un chupón, quizás a algunos bebés les proporcionará alivio instantáneo.

-  Recuesta a tu bebé boca abajo sobre tus rodillas, haciéndole suaves masajes en la espalda. Esto podría ayudar a calmarlo.

-  Envuélvelo en una mantita para que se sienta seguros y calientito.

9.  Regurgitación y reflujo gastroesofágico (RGE)

También motivo de alarma en los padres. Regurgitación es cuando los bebés botan la leche por la comisura labial, no implica ahogo, tos, molestias, ni peligro alguno para el bebé. Se tiende a resolver en su mayoría cuando el bebé se sienta o en ciertos niños seguirán haciéndolo cuando inicien sus primeros pasos o pasen del seno materno o biberón al vaso. En cambio, el RGE es cuando expulsan por la boca el contenido gástrico (vómito). Este puede ser un RGE fisiológico, es decir, normal, ya que tu bebé vomita pero sube de peso bien, crece adecuadamente, no se pone irritable y quiere seguir tomando más leche después de vomitar, es al que llamamos el vomitador feliz y no tenemos que intervenir terapéuticamente. En cambio el RGE patológico es aquel bebé que no gana peso ni talla, es un niño sumamente irritable y presenta un signo que se llama Sandifer que consiste en un arqueamiento hacia atrás pronunciado de la espalda, cuello y cabeza. En estos casos sí se tiene que intervenir terapéuticamente y derivarlos al gastroenterólogo pediatra.

10.   Escaladuras o dermatitis de pañal

Son de los cuidados neonatales por los que más preguntan. Se da frecuentemente mientras el bebé usa pañal y es cuando el potito de tu bebé se pone un poco rojito. Algunas de las recomendaciones son:

- Primero, escoge un buen pañal, que sea de material suave, con buena capacidad de absorber la orina tanto velozmente como almacenar buena cantidad de volumen, que se adapte a los movimientos de tu bebé sobre todo cuando inician el gateo. Recuerda que lo barato sale caro y es que algunos pañales de bajo costo son de materiales sintéticos y por lo tanto mayores probabilidades de escaldar a tu bebé y como no tienen ese gel absorbente, la orina está en contacto más tiempo con la piel de tu bebé aumentando la posibilidad de irritar todas esas zonas que cubre el pañal. Lo peor es que gastarás más dinero en cremas para escaldaduras, visitas al pediatra y más pañales por día y lo más triste es ver a tu hijo sufriendo de dolor.

- Cámbiale el pañal frecuentemente, cada 2 o máximo 3 horas y por más que los buenos pañales pueden absorber la orina de tu bebé durante toda la noche, igual cámbialo 1 ó 2 veces durante la noche. Recuerda que tanto la orina como las heces de tu bebé tienen ciertas enzimas que en contacto con la piel de tu bebé la irritarán.

- Si ya tu bebé está escaldado aplica sus cremas, pastas o ungüentos prescritos por su pediatra, que están hechos a base de Óxido de Zinc y/o Dexpantenol. Pero eso sí, si esa irritación a pesar de aplicar sus cremas no remite en 72 horas, debes acudir al médico ya que lo más posible es que se halla sobreinfectado con un hongo llamado cándida albicans y requiera otros tratamientos como la Nistatina. Por favor, limpia el potito de tu bebé con agua solamente, no uses jabón y deja que se seque con el contacto al aire y no frotándolo pues le arderá más. Déjalo el mayor tiempo posible sin pañal (30 minutos, 1 , 2 ó 3 horas) y luego que la piel del potito de tu hijo ya está seca le aplicas generosamente sus cremas.

Los cuidados del bebé son todo un reto que al inicio nos aterra y nos hace sentir inseguros de sí podremos ser buenos padres para entender las manifestaciones de nuestros pequeños. Pero con mucha paciencia, comprensión y amor lo podremos y vamos a lograr. No seremos ni los primeros ni últimos padres llenos de preguntas e inseguridades. Consúltale con toda confianza al pediatra, ya que nosotros tenemos la paciencia y obligación de dilucidar todas tus dudas.

Dr. Fernando Sumalavia González

Pediatra.

Cualquier consulta no dudes en escribirnos a nuestra comunidad de expertos.


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